El Colegio anima a la ciudadanía a formarse en reanimación cardiopulmonar y uso del desfibrilador, porque la respuesta de los primeros minutos es decisiva.
Lema de la campaña mundial de ILCOR: «Two hands can save a life!» («¡Dos manos pueden salvar una vida!»). Aprender reanimación cardiopulmonar y actuar sin demora convierte a cualquier ciudadano en el primer eslabón de la supervivencia.
Una parada cardíaca puede ocurrir en casa, en la calle, en el trabajo o durante una actividad deportiva. La persona pierde la consciencia y no respira con normalidad. En ese momento, esperar sin actuar reduce sus posibilidades de supervivencia. El Día Mundial de la Parada Cardíaca recuerda que cualquier ciudadano puede iniciar una cadena de ayuda mientras llegan los servicios de emergencia.
La actuación básica se resume en tres pasos: comprobar que la persona no responde y que no respira normalmente, llamar al 112 y comenzar compresiones torácicas fuertes y rápidas en el centro del pecho. Si hay un desfibrilador externo automatizado disponible, debe encenderse y seguir sus instrucciones. Estos dispositivos están diseñados para guiar al usuario y no administran una descarga si no está indicada.
El miedo a hacerlo mal puede paralizar, pero no actuar es la peor opción cuando existe una parada. La formación práctica aporta seguridad y permite reconocer respiraciones agónicas que pueden confundirse con una respiración normal. El Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife considera prioritario extender el aprendizaje de reanimación a escuelas, empresas, instalaciones deportivas, asociaciones y espacios comunitarios.
Las enfermeras participan en la atención urgente, la formación de primeros intervinientes, la elaboración de protocolos y el seguimiento posterior de pacientes y familias. Su experiencia permite acercar una técnica compleja con un lenguaje sencillo y adaptarla a diferentes edades y capacidades. También contribuyen a revisar cada actuación para mejorar la coordinación y la calidad de la respuesta.
Una comunidad cardioprotegida no se construye únicamente instalando desfibriladores. Requiere equipos accesibles y señalizados, mantenimiento, personas formadas y una ciudadanía que sepa llamar y comenzar compresiones sin demora. Aprender reanimación es dedicar unas horas a una habilidad que algún día puede regalar años de vida.
Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife















