En el Día Mundial contra el Dolor, el Colegio reclama una atención individualizada que combine tratamiento, educación, seguimiento y apoyo emocional.
Tema oficial de la campaña mundial de la IASP para 2026: «Neuropathic Pain» («Dolor neuropático»). Este dolor necesita ser reconocido, evaluado con rigor y tratado de forma individualizada, porque no siempre se ve y puede alterar el sueño, el movimiento, el ánimo y la vida social.
El dolor es una experiencia personal. No siempre guarda una relación sencilla con una lesión visible y puede mantenerse después de que el daño inicial haya desaparecido. Cuando se vuelve persistente, afecta al sueño, el estado de ánimo, la movilidad, el empleo y las relaciones. Decir a una persona que “se acostumbre” o cuestionar lo que expresa añade sufrimiento y dificulta el acceso a una atención adecuada.
Evaluar el dolor implica preguntar por su intensidad, localización, duración y características, pero también por lo que impide hacer. Dos personas con una puntuación similar pueden necesitar respuestas diferentes. El tratamiento debe adaptarse a la causa, la situación clínica, los objetivos personales y los riesgos, combinando medidas farmacológicas y no farmacológicas cuando estén indicadas.
Las enfermeras realizan una valoración continuada, administran tratamientos, vigilan eficacia y efectos adversos, enseñan estrategias de autocuidado y detectan cambios que requieren revisión. En el dolor crónico, ayudan a establecer objetivos realistas centrados en recuperar función y calidad de vida, evitando promesas de ausencia total de dolor cuando no son posibles. La relación terapéutica y la validación de la experiencia son parte del cuidado.
El acceso a unidades especializadas, rehabilitación, fisioterapia, apoyo psicológico y seguimiento no debe depender de la capacidad económica. Tampoco debe existir una falsa oposición entre aliviar el dolor y prevenir el uso inadecuado de medicamentos. La seguridad se consigue con valoración, prescripción responsable, educación y monitorización, no dejando a la persona sin alternativas.
El Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife recuerda que el dolor no es solo un síntoma que debe anotarse. Es una realidad que necesita respuesta clínica, tiempo para escuchar y coordinación profesional. Tratarlo de forma digna es reconocer que aliviar el sufrimiento constituye una obligación esencial de los cuidados.
Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife















