Las enfermedades reumáticas también afectan a lo que no se ve

Dolor, fatiga y limitaciones cambiantes pueden alterar la vida diaria; el Colegio pide diagnóstico temprano, seguimiento y cuidados que favorezcan la autonomía.

Lema oficial de EULAR para 2025–2026: «Achieve Your Dreams!» («¡Haz realidad tus sueños!»), con la etiqueta #RMDreams. El reto sanitario es que el dolor, la rigidez o la fatiga no obliguen a renunciar a estudiar, trabajar, cuidar, moverse o participar en la comunidad.

Las enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas incluyen numerosas patologías que afectan a articulaciones, músculos, huesos y tejidos conectivos. Algunas son inflamatorias o autoinmunes; otras se relacionan con el desgaste, el dolor persistente o la pérdida de movilidad. Su impacto no siempre es visible, pero puede condicionar el descanso, el empleo, el cuidado de la familia y actividades tan básicas como vestirse, cocinar o caminar.

Una de las dificultades más frecuentes es la incomprensión. La persona puede tener días en los que realiza una actividad y otros en los que el dolor o la fatiga se lo impiden. Esa variabilidad no significa exageración ni falta de voluntad. Escuchar cómo afecta la enfermedad a la vida real es tan importante como valorar una articulación o revisar una prueba diagnóstica.

Las enfermeras contribuyen al seguimiento clínico, la educación sobre tratamientos, la detección de efectos adversos, el control de factores de riesgo y la promoción de ejercicio adaptado. También ayudan a planificar actividades, conservar energía, proteger las articulaciones y reconocer señales que requieren consulta. En los tratamientos inmunomoduladores, la información sobre vacunación, prevención de infecciones y adherencia resulta especialmente relevante.

El abordaje debe ser multidisciplinar y coordinado. La atención primaria, reumatología, rehabilitación, fisioterapia, terapia ocupacional, salud mental y enfermería necesitan compartir objetivos con la persona. El fin no es únicamente reducir síntomas, sino preservar la función, la participación social y la capacidad de decidir sobre la propia vida.

El Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife aprovecha esta jornada para reclamar tiempos de atención que permitan educar y acompañar, así como circuitos accesibles para quienes viven en islas no capitalinas. Reconocer el dolor y la fatiga, facilitar un diagnóstico temprano y sostener el autocuidado son pasos esenciales para que la enfermedad no ocupe todo el espacio de la vida.

Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife