Santa Cruz de Tenerife, 19 de agosto de 2026. Con motivo del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, el Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife quiere rendir homenaje a quienes prestan ayuda en algunos de los escenarios más difíciles del mundo y poner en valor el papel imprescindible que desempeñan las enfermeras y enfermeros en la protección de la vida, la salud y la dignidad de las personas.
La asistencia humanitaria no puede entenderse sin los cuidados enfermeros. Allí donde una guerra, una catástrofe natural, una epidemia, una crisis migratoria o cualquier otra emergencia pone en riesgo la vida de miles de personas, la profesión enfermera constituye uno de los pilares fundamentales de la respuesta sanitaria. Cuidar, aliviar el sufrimiento, prevenir enfermedades, proteger la salud pública y acompañar a las personas más vulnerables forman parte de una labor silenciosa, pero absolutamente imprescindible.
Las enfermeras y enfermeros desarrollan una intervención decisiva en la atención a personas heridas y desplazadas, la atención maternoinfantil, las campañas de vacunación, la vigilancia epidemiológica, la salud mental, el control de enfermedades transmisibles y la coordinación de dispositivos sanitarios en situaciones de emergencia. Su capacidad de adaptación, liderazgo y toma de decisiones convierte a estos profesionales en un recurso esencial para cualquier respuesta humanitaria.
Desde el Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife se recuerda que la acción humanitaria no solo exige recursos materiales, sino también profesionales altamente cualificados, capaces de ofrecer cuidados seguros, basados en la evidencia científica y profundamente respetuosos con los derechos humanos y la dignidad de cada persona.
En este día, la institución colegial expresa su reconocimiento a todas las enfermeras y enfermeros que desarrollan su labor tanto en Canarias como en cualquier lugar del mundo, especialmente a quienes trabajan en organizaciones humanitarias, dispositivos de emergencia y proyectos de cooperación internacional, llevando los cuidados allí donde más se necesitan.
Porque la asistencia humanitaria comienza con el cuidado. Y allí donde existe una necesidad de salud, siempre hay una enfermera o un enfermero dispuesto a cuidar, aliviar, acompañar y devolver esperanza. Ese compromiso constituye uno de los pilares fundamentales de la profesión enfermera y una contribución imprescindible para construir sociedades más justas, solidarias y resilientes.















