Con motivo del Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino, que se conmemora cada 26 de marzo, el Colegio Oficial de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife recuerda que nos encontramos ante uno de los pocos cánceres que pueden prevenirse de manera eficaz gracias a la vacunación frente al virus del papiloma humano (VPH) y a los programas organizados de cribado.
El cáncer de cuello uterino está causado en la práctica totalidad de los casos por la infección persistente por determinados tipos de VPH. A nivel mundial continúa siendo uno de los tumores ginecológicos más frecuentes, aunque en países con alta cobertura vacunal y sistemas de detección precoz bien estructurados la incidencia y la mortalidad han descendido de forma significativa.
La Organización Mundial de la Salud ha establecido la estrategia 90-70-90 para lograr la eliminación del cáncer de cuello uterino como problema de salud pública: vacunar al 90% de las niñas antes de los 15 años, realizar cribado al 70% de las mujeres y garantizar tratamiento al 90% de quienes presenten lesiones precursoras o cáncer invasivo. España avanza en esta línea mediante la ampliación de la vacunación también a varones y la implantación progresiva del cribado poblacional con test de VPH.
En Canarias, el desarrollo de programas de vacunación escolar y la mejora en la captación para cribado constituyen herramientas fundamentales para reducir desigualdades y aumentar la cobertura. El Colegio de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife subraya que la equidad en el acceso es clave para que ninguna mujer quede fuera de la prevención.
Los avances científicos han demostrado que la combinación de inmunización sistemática y detección temprana puede reducir de manera drástica la aparición de lesiones de alto grado. Investigaciones epidemiológicas desarrolladas en España han contribuido al conocimiento global del VPH y a consolidar la evidencia que sustenta las estrategias actuales de eliminación.
En este proceso preventivo intervienen profesionales con competencias complementarias. Las enfermeras desempeñan un papel esencial en el ámbito de la vacunología, garantizando la correcta administración de la vacuna frente al VPH, el seguimiento de coberturas y la información rigurosa a familias y adolescentes. Las matronas, como profesionales especialistas en salud sexual y reproductiva, lideran los programas de cribado mediante la realización de citologías y test de VPH, además de ofrecer educación sanitaria específica y acompañamiento clínico en el ámbito ginecológico a lo largo de la vida de la mujer.
La coordinación entre profesionales y el trabajo interdisciplinar son elementos clave para garantizar una atención segura, eficaz y centrada en la mujer, impulsando una cultura de promoción de la salud y prevención basada en la evidencia científica.















