DÍA MUNDIAL CONTRA LA TRATA DE PERSONAS

  • El Colegio de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife recuerda el papel del sistema sanitario en la detección y protección de víctimas de trata.
  • Con motivo del Día Mundial contra la Trata de Personas, El Colegio de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife  reclama formación, sensibilidad profesional y coordinación institucional para detectar situaciones de explotación y proteger a las víctimas.

Santa Cruz de Tenerife, 30 de julio. — El Colegio de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife  se suma al Día Mundial contra la Trata de Personas, una jornada promovida por Naciones Unidas para visibilizar una grave vulneración de los derechos humanos y reforzar el compromiso internacional con la protección de las víctimas. 

La trata de personas puede adoptar distintas formas de explotación, entre ellas la explotación sexual, laboral, mendicidad forzada, servidumbre o utilización para actividades delictivas. Muchas víctimas viven bajo miedo, coacción, aislamiento o dependencia de sus explotadores, lo que dificulta la petición de ayuda.

Los servicios sanitarios pueden convertirse en espacios clave para identificar señales de alerta. Lesiones repetidas, síntomas físicos o psicológicos, ansiedad, miedo, falta de documentación, acompañantes que impiden hablar a la persona o relatos incongruentes pueden requerir una mirada profesional especialmente cuidadosa.

La enfermería, por su cercanía y contacto directo con las personas atendidas, puede desempeñar un papel fundamental en la detección de indicios, la atención sin juicio, la protección de la intimidad, la escucha segura y la activación de los circuitos correspondientes.

Desde El Colegio de Enfermeros y Enfermeras de Santa Cruz de Tenerife  se defiende la necesidad de formación específica, protocolos claros y coordinación entre sistema sanitario, servicios sociales, fuerzas de seguridad, entidades especializadas y administraciones públicas.

Cuidar también es proteger. Y proteger empieza por saber mirar, escuchar y actuar sin dejar sola a ninguna víctima.