El Día Mundial del Cáncer Infantil, que se conmemora cada 15 de febrero, es una fecha para dar visibilidad a los niños y niñas que padecen esta enfermedad, a sus familias y a los profesionales que los acompañan durante todo el proceso.
La enfermería tiene un papel esencial en el cáncer infantil, cuidando no solo la enfermedad, sino también al niño y a su familia. Desde el primer momento del diagnóstico, las enfermeras y enfermeros están presentes, explicando, acompañando y ofreciendo apoyo constante, adaptándose a la edad del niño y a las necesidades de sus seres queridos.
Durante el tratamiento, velan por la correcta administración de las terapias, alivian el dolor y los efectos secundarios, y permanecen atentos para garantizar la seguridad y el bienestar del menor.
Además, crean espacios de confianza y cercanía, donde el miedo y la ansiedad encuentran comprensión, consuelo y apoyo, haciendo que el hospital sea un lugar un poco más amable en un momento tan difícil.














